
Esta es una actividad que no much@s cultivador@s practicamos. En general existen en el mercado una gran variedad de
semillas para todos los gustos y los colores. Los bancos y casa de semillas ofrecen variedades incluso de lo más exótico, razas puras, híbridos,
semillas feminizadas,
autoflorecientes y a saber que nuevas variedades tendrán preparadas para el futuro.
Pero algun@s preferimos como los buenos agricultores, sin dejar de comprarnos algún sobre de semillas de marca de vez en cuando, preocuparnos por nuestra reserva de simientes particular.
Por una parte por mantener nuestras variedades propias y por otra para mejorarlas e intentar criar una campeona que sea el ultimo grito de algún banco de semillas, o bien la ganadora de alguna
copa del cannabis.
No voy a entrar ahora en complicadas cuestiones de genética, pero básicamente se trata de seleccionar los mejores
machos y las mejores
hembras, buscando unas determinadas características que nos interesan de esas
variedades en particular. Si cruzamos durante varias generaciones una variedad pura, al cabo de un tiempo degenera y tenemos que mezclar alguna nueva genética para renovarla. Luego el resultado de este cruce lo seguimos cruzando con la variedad original de nuevo. Siempre seleccionando los ejemplares que muestren el fenotipo que nos interesa.
Se trata de conocer bien la variedad con la que trabajas, haberla cultivado en diferentes condiciones y saber como se comporta y que genes son los dominantes tras un tiempo de observación y seguimiento.
Para obtener
semillas necesitas conservar los machos, que normalmente sacrificamos para obtener marihuana sin semilla. Hay varias formas de asegurarnos la descendencia. Para conseguir machos necesitamos partir de semillas, las hembras pueden ser esquejes. Partiendo de semillas podemos por ejemplo
plantar en una jardinera con poca tierra unas 20 o 30 plantitas, si nos lo podemos permitir y disponemos de las suficientes. Al disponer de poco espacio además de no hacerse muy grandes nacen gran cantidad de machos. Otras condiciones ayudan a eso, como no tener excesiva luz, hacerle pasar sed, no fertilizar mucho o muy a menudo, plantarlas muy juntas, con poco sustrato. Ahora nos interesa que nazcan machos.
En la misma jardinera si trata de una variedad pura se puede dejar que crezcan los machos y las hembras juntos. Luego como cuando se plantan zanahorias vas seleccionando y arrancando las que peor crezcan o las que no muestren las características adecuadas, con lo cual las seleccionadas ganaran algo de espacio. Tus pequeñas plantas madres y padres las dejas madurar hasta que los machos polinicen a las hembras. Con todo esto sobra decir que evites que el polen llegue a tus sinsemilla. Lo de plantarlas en jardineras hace fácil el poder colocar las
semillas todas más o menos a la misma distancia en linea recta, lo que facilita mucho la tarea.
Si quieres crear un híbrido a partir de dos variedades diferentes puede ser más complicado o si quieres tabajar con
esquejes, pero hay una forma de polinizar tus plantas de manera controlada y efectiva.
Cuando tengas al macho o machos seleccionados, les haces una poda severa y solo les dejas una o dos ramas que mantendrás controladas. Cuando las flores estén a punto de madurar las metes dentro de un sobre de papel transparente
cubriéndolas. No puede ser plástico porque se junta condensación al transpirar la planta y la humedad es el peor enemigo del polen.
Yo me hago unos con papel cebolla perforados seleccionadas (viva las manualidades) que le acoplo sobre las ramas para recoger el polen masculino metiéndolo boca abajo y cerrándolo con celofan. Cuando las flores comiencen a abrirse veras el polen pegado a las paredes del sobre. Entonces cortas la rama y le das la vuelta. Al día siguiente tendrás el fondo del sobre lleno de polen que podrás aplicar con un pincelito en los cogollos que quieras destinar a producir semillas.
Dependiendo de si quieres un monton de semillas o sólo necesitas unas pocas, puedes polinizar sólo las ramas bajas de alguna de tus sinsemilla y que el resto madure con normalidad, no afectara para nada ni a la potencia ni a la calidad final. Si quieres muchas semillas entonces reservaras una madre que dejaras que se llene de cañamones completamente.
Otra técnica es la de polinizar esquejes. Los esquejes al ya nacer de una planta hembra tienen flores en todas sus ramas. Si las polinizas darán semillas al mismo tiempo que la planta está creciendo en el ciclo de 18 horas. Cuando están listas se las extraes. Puedes hacerlo también con
plantas revegetadas, o cuando partiendo de semillas les bajas el ciclo de luz para que definan el sexo.
Si las dejas un poco más comenzaran a desarrollar cogollos, entonces las vuelves a 18 horas y revegetaran. En ese momento puedes polinizarlas a la vez que las devuelves al ciclo
vegetativo de 18 horas. Las flores que sean fertilizadas seguirán su ciclo de formación de semillas a pesar de que la planta recupere el ciclo de crecimiento normal otra vez. Esta tecnica la usan algun@s cultivador@s para producir plantas madre llenas de brotes. Ya que al revegetar producen una rama por flor y son tantas que luegos has de podar las más finas y dejar las mas fuertes.
Lo puedo asegurar, lo hice muchas veces y resulta, además al no producir gran cantidad de semillas, las que salen suelen ser mejores en apariencia, tamaño y vigor . Por el contrario en las plantas que se polinizan sin control suele haber gran cantidad de semillas pequeñas, que producen plantas débiles, tardan en germinar o incluso estériles.
Con estos datos podéis empezar a adentraros en el mundo de el criador de semillas. Comprarlas esta muy bien sobre todo cuando buscas unas características conocidas muy particulares. Que a veces no te aseguran. Si conoces tus plantas puedes crear tus propias semillas de calidad que no tendrán nada que envidiar o incluso pueden llegar a superar a alguna que te venden. No te defraudaran los resultados y son gratis. De otra forma no habria tanta variedad genetica y alguien se tiene que encargar de producir las campeonas del futuro. Ni nuevas variedades en el mercado.

Macho seleccionado al que solo se le han dejado las ramas inferiores para obtener polen.